La Cámara de GNC aseguró que el problema no es la producción de gas, sino la capacidad de transporte y el fuerte aumento de la demanda residencial durante los días de bajas temperaturas.
La ola de frío que afecta a gran parte del país volvió a poner bajo presión al sistema gasífero argentino y generó cortes en numerosas estaciones de GNC, especialmente en la provincia de Buenos Aires. La situación reabrió un interrogante recurrente: ¿cómo puede faltar gas si Vaca Muerta produce cada vez más?
Desde la Cámara de GNC explicaron que el problema no radica en la disponibilidad del recurso, sino en las limitaciones de transporte y en el fuerte incremento del consumo residencial durante los períodos de temperaturas extremas.
Según detalló el presidente de la entidad, Pedro González, la demanda domiciliaria es la que determina el comportamiento del sistema durante el invierno. Mientras que en verano representa alrededor del 15% del consumo total, durante las olas de frío puede alcanzar hasta el 60%.
"La situación es la que sucede todos los años en las épocas de frío por la demanda domiciliaria, que es la que mueve la aguja", explicó.
Cuando la demanda residencial se dispara, disminuye la presión en los gasoductos. Ante ese escenario, las distribuidoras están obligadas a restringir el suministro a los usuarios que poseen contratos interrumpibles, entre ellos industrias y estaciones de GNC.
"Cuando esto sucede, hay merma en la presión de los gasoductos. Entonces, por prevención, las distribuidoras tienen la obligación de pedir el corte del servicio interrumpible, tanto de la industria como del GNC", señaló González.
El dirigente remarcó que el consumo de GNC representa una porción relativamente pequeña de la demanda nacional, pero que las reglas operativas del sistema establecen que estos contratos sean los primeros en ser restringidos cuando existe riesgo para el abastecimiento prioritario.
Dentro de la provincia de Buenos Aires, La Plata aparece como uno de los casos más críticos. La ciudad cuenta con 46 estaciones de GNC y, según la Cámara, cerca del 90% opera bajo contratos interrumpibles.
Esto provoca que, cada vez que se activan las restricciones, la mayoría de las estaciones de servicio deba suspender la venta de gas natural comprimido.
"La Plata es el lugar emblemático. Tal vez es la peor gran ciudad que tenemos en este tema", sostuvo González.
Según explicó, durante los cortes pueden quedar apenas seis estaciones operativas, generando largas filas y problemas de abastecimiento para taxis, remises, vehículos particulares y flotas comerciales.
Además, las estaciones que cuentan con contratos firmes sólo pueden comercializar el volumen garantizado que tienen contratado, por lo que muchas agotan rápidamente su capacidad disponible.
Desde el sector insisten en que la producción de gas ya no es el principal problema de Argentina. Gracias al desarrollo de Vaca Muerta, el país logró incrementar significativamente la oferta y acercarse al autoabastecimiento energético.
"No es una cuestión de producción de gas, porque nosotros tenemos producción suficiente para autoabastecernos", afirmó González.
Sin embargo, el crecimiento de la extracción no fue acompañado al mismo ritmo por la expansión de la infraestructura de transporte.
"El problema es el transporte. No alcanzan las redes. Se han ido mejorando un poco, pero fueron muchos años de desabastecimiento y de no producir nuevos gasoductos", indicó.
De esta manera, aunque exista gas disponible en los yacimientos de Neuquén y Vaca Muerta, las limitaciones de los sistemas de transporte impiden trasladar todo el volumen necesario hacia los principales centros urbanos cuando la demanda alcanza sus máximos niveles invernales.