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La victoria de Lula frente a Flávio Bolsonaro encendió las alarmas entre los inversores y suma un nuevo factor de inestabilidad para la Argentina. El mercado sigue de cerca el impacto de un cambio político que, por su peso regional, puede alterar el humor de los activos latinoamericanos y presionar tanto sobre las acciones como sobre los bonos soberanos.
La preocupación llega en un momento especialmente delicado para los activos locales. El riesgo país terminó la última rueda del viernes en 707 puntos básicos, en un contexto de debilidad de los títulos soberanos y de mayor sensibilidad de los inversores frente a los acontecimientos internacionales.
Las primeras señales apuntan a una mayor volatilidad para el inicio de la semana. De todos modos, lo observado en las operaciones previas a la apertura no siempre define el comportamiento final de la rueda, por lo que la magnitud del impacto dependerá de cómo reaccionen las principales plazas financieras.
La reelección de Lula generó movimientos bruscos en los activos financieros brasileños. Según las cotizaciones difundidas tras el cierre de los comicios, el real registró una depreciación superior al 8% frente al dólar, reflejando la reacción inicial de los operadores ante el resultado electoral.
Uno de los indicadores más afectados fue el EWZ, el principal fondo cotizado en bolsa (ETF) que replica el comportamiento de las acciones brasileñas. Durante los últimos minutos del escrutinio, el instrumento llegó a mostrar una caída superior al 20%, de acuerdo con los datos preliminares citados por operadores del mercado.

Al mismo tiempo, las cotizaciones indicativas de empresas brasileñas que operan en Wall Street anticipaban una apertura negativa para la Bolsa de San Pablo. El mercado había reaccionado favorablemente a la victoria de Bolsonaro en la primera vuelta, por lo que el desenlace del balotaje obligó a revisar las expectativas de los inversores.
La reacción también comenzó a observarse en los papeles de compañías argentinas que cotizan en Nueva York. En las operaciones indicativas posteriores al balotaje, los ADR del Grupo Financiero Galicia llegaron a mostrar retrocesos superiores al 9%, una señal de la preocupación por el posible impacto regional del resultado brasileño.
Santiago López Alfaro, analista de Patente Valores, anticipó una jornada complicada para los mercados. "Va a ser duro. El mercado no esperaba esta vuelta. El real opera 8% abajo", señaló a Clarín. Y agregó: "Así como el mercado subió con fuerza con la victoria de Bolsonaro en primera vuelta, este revés se va a traducir con precios rojos que seguramente arrastrarán negativamente a nuestras acciones y bonos".

El economista Fernando Marengo, de BlackToro, coincidió en que la reacción podría extenderse a toda América Latina. "Claramente, es una mala noticia para el mercado. Seguramente pegará en todos los activos de LATAM (bonos, acciones, tipo de cambio) y Argentina no será la excepción. Habrá que ver cómo se acomoda los próximos días. El modelo económico planteado por Lula es el opuesto al de gran parte de Latinoamérica", sostuvo.
El temor de los operadores es que una salida de capitales de Brasil provoque ventas de activos de otros países emergentes, entre ellos la Argentina. Ese movimiento podría traducirse en nuevas caídas de los bonos soberanos y una suba del riesgo país, aunque su magnitud todavía es incierta.
El riesgo país argentino había cerrado el viernes en 707 puntos básicos, un nivel que refleja las dificultades del país para recuperar condiciones favorables de financiamiento internacional. Una caída adicional de los bonos en dólares podría impulsar nuevamente ese indicador.

La preocupación se concentra en la posibilidad de que los inversores reduzcan su exposición a activos latinoamericanos después del resultado electoral brasileño. En ese escenario, los títulos argentinos podrían verse afectados incluso sin cambios inmediatos en los fundamentos económicos locales.
La depreciación del real también representa un factor de atención para la economía argentina. Una moneda brasileña más débil modifica la relación de competitividad entre ambos países, especialmente en sectores industriales y comerciales que dependen del intercambio bilateral.
El economista Martín Polo explicó esa relación: "Primero hay una cuestión política de afinidad, Argentina a Brasil. Segundo que si el real va a estar más presionado al alza, le va a generar más presión al peso. No es una buena noticia para Argentina, para el relato que el mercado tenía para con Argentina"
FUENTE: EL ECONOMISTA