de

Economía Ahora

Conoce como está la vitivinicultura 

La vitivinicultura argentina pierde hectáreas y viñedos desde 2016. Concentración, crisis de rentabilidad y cambios productivos redefinen el sector.

Jueves, 5 de Marzo de 2026
(258232)

Menos hectáreas y menos viñedos

Al cierre del 2025 la base de datos oficial del Instituto Nacional de Vitivinicultura registra una superficie total de vid de 196.220 hectáreas, las cuales se encuentran distribuidas en 20.939 viñedos. Si se observa la fotografía a corto plazo, el impacto es evidente. Tan solo en el último año, el país experimentó una disminución de 3.726 hectáreas y la pérdida de 1.100 viñedos.

Lee además
Vitivinicultura: diez bodegas mendocinas recibieron el certificado de sustentabilidadvideo

Una década de contracción y concentración

Al analizar la evolución de la última década, los números adquieren una envergadura mayor. Desde el año 2016, la superficie total cultivada con vid en el país ha sufrido una caída del 12,4%, lo que se traduce en 27.724 hectáreas menos. En paralelo, el tejido socioproductivo de la actividad se ha visto severamente erosionado con una merma del 15,2% en la cantidad de explotaciones, equivalente a la desaparición de 3.763 viñedos en los últimos diez años.

La constante contracción no afecta a todos los actores por igual, ya que el informe confirma que el fenómeno de la concentración de la tierra se profundiza. La tendencia histórica demuestra que, mientras los pequeños productores abandonan la actividad, las propiedades vitícolas son cada vez de mayor extensión. En el año 1990, el tamaño medio de un viñedo en Argentina era de 5,8 hectáreas; para el año 2000 había ascendido a 8,0 hectáreas, y en 2025 alcanza las 9,4 hectáreas.

La sangría de la última década se explica fundamentalmente por la desaparición de los estratos más vulnerables, ya que del total de viñedos que dejaron de existir desde 2016, la inmensa mayoría corresponde a fincas menores a cinco hectáreas, sector que sufrió la baja de 2.727 explotaciones.

Impacto territorial y reconfiguración geográfica

El retroceso territorial impone también una nueva realidad geográfica. Las dos provincias que históricamente han sido los motores indiscutidos de la industria nacional son las que acusan los mayores impactos nominales.Mendoza, que concentra el 71,7% de las hectáreas del país, ha perdido 17.903 hectáreas en la última década. Por su parte, San Juan, la segunda provincia en importancia con el 19,7% de la superficie nacional, vio desaparecer 8.830 hectáreas en el mismo período.

La disminución es generalizada en casi todos los polos productivos, con excepciones muy puntuales y vinculadas a vinos de nicho o de altura, como es el caso de la provincia de Salta, que logró incrementar su superficie en 456 hectáreas en los últimos diez años, ostentando además el mayor tamaño medio de viñedo del país, con 23,3 hectáreas.

Qué variedades se están erradicando

Al profundizar en la base de esta matriz productiva, la crisis de rentabilidad, el cambio en los patrones de elaboración y, sobre todo, la caída del consumo explican qué es exactamente lo que se está erradicando. Las uvas aptas para la elaboración de vinos y mostos, que representan el 91,9% de la superficie total, registraron una caída de 4.017 hectáreas.

El abandono o arranque de cepas afecta principalmente a aquellas variedades históricas de alto rendimiento y consumo masivo. En los últimos diez años, la variedad Cereza disminuyó en 5.644 hectáreas y la Criolla Grande perdió 4.342 hectáreas. También cepajes tradicionales de calidad como el Cabernet Sauvignon y el Pedro Giménez experimentaron caídas superiores a las 3.000 hectáreas.

El Malbec resiste

Resulta insoslayable mencionar que ni siquiera el emblema indiscutido de la vitivinicultura argentina logra escapar por completo a la fricción actual. El Malbec sigue reinando ampliamente, abarcando el 23,9% del total nacional. Y si bien es la uva que más ha crecido a lo largo de la década, sumando 6.490 hectáreas desde 2016, los datos del último año indican que incluso el Malbec sufrió una leve retracción, perdiendo 174 hectáreas de superficie frente al ciclo anterior.

Un nuevo modelo

El escenario delineado por las cifras oficiales exhibe una agroindustria que se reconvierte hacia la concentración y la economía de escala. La caída incesante en la cantidad de viñedos y de hectáreas plantadas no es solo estadística; es el reflejo latente de un modelo de producción donde el pequeño viñatero tradicional cede terreno ante la presión económica.


FUENTE: SITIO ANDINO