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El INV informó una caída en valor y volumen de las exportaciones del trimestre

El INV informó una caída en valor y volumen de las exportaciones del trimestre. El cierre del Paso, menor consumo y precios en baja golpean al vino argentino.

Jueves, 15 de Octubre de 2026

Los datos surgen del último informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y muestran que la recuperación registrada en septiembre no alcanzó para compensar las fuertes caídas de los dos meses anteriores. Pero además dejan al descubierto un problema más profundo: Argentina está vendiendo su vino a precios cada vez menores, en un mercado internacional que reduce su consumo y exige mayor competitividad.

Dos meses de derrumbe y una recuperación insuficiente

Julio fue el mes más complicado para las exportaciones vitivinícolas. Los envíos se desplomaron un 39% en volumen y un 43,8% en dólares, con una facturación de apenas US$ 35,8 millones.

En agosto, la situación continuó deteriorándose. Las cantidades exportadas retrocedieron un 31,8% y los ingresos disminuyeron un 27,2%, hasta los US$ 43,1 millones.

Septiembre mostró una recuperación considerable, con un crecimiento interanual del 24,2% en volumen y del 21,1% en facturación. Las bodegas exportaron 23,1 millones de litros por US$ 76,8 millones, prácticamente el doble de la cantidad despachada durante agosto.

Sin embargo, mirar únicamente septiembre puede conducir a una interpretación equivocada. El trimestre completo terminó con menos vino exportado y menos divisas. La mejora del último mes todavía no permite determinar si comenzó una recuperación sostenida o si se trató, en parte, de la normalización de embarques demorados durante el invierno.

El cierre de la Cordillera complicó las exportaciones

Una de las causas más inmediatas del deterioro fue el cierre reiterado del paso internacional Cristo Redentor, principal conexión de Mendoza con los puertos chilenos utilizados por las bodegas exportadoras.

Durante julio y agosto, las condiciones climáticas interrumpieron el tránsito de camiones, obligando a las empresas a postergar embarques o buscar rutas alternativas más costosas.

El corredor permaneció cerrado 38 días dentro de un período de 60. Algunas empresas optaron por trasladar sus contenedores hacia Buenos Aires, aunque con costos logísticos superiores. Las interrupciones afectaron especialmente a los envíos a granel, que dependen de operaciones de mayor volumen y tienen menor margen para absorber costos adicionales.

Sin embargo, los problemas de la Cordillera explican solamente una parte de las dificultades del negocio exportador.

El prolongado cierre del Paso Cristo Redentor complico seriamente las exportaciones.

El mundo consume menos vino y Argentina pierde mercados

La vitivinicultura argentina enfrenta un escenario internacional mucho más complejo que hace algunos años.

Según la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), durante 2025 el consumo mundial retrocedió un 2,7%, mientras que el comercio internacional disminuyó un 4,7% en volumen y un 6,7% en valor.

Los cambios en los hábitos de consumo, especialmente entre las generaciones más jóvenes, junto con las dificultades económicas de los consumidores y las tensiones comerciales, están modificando el funcionamiento del mercado mundial.

Pero el problema argentino no puede explicarse exclusivamente por la contracción internacional.

Un informe del IERAL advierte sobre la pérdida de participación

Un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea, elaborado por Gustavo Reyes y Jorge Day, advierte que Argentina redujo su participación en las exportaciones mundiales de vino desde un máximo del 4,7% en 2008 hasta el 2,1% en 2025.

El estudio también señala que Mendoza exportó durante el primer semestre de 2026 un 36% menos de vinos varietales fraccionados que en 2010, mientras que el precio real obtenido fue un 7% inferior.

Para los investigadores, el tipo de cambio influye en la competitividad, pero también resultan determinantes los costos internos, la logística, las estrategias comerciales y la capacidad de adaptación a las nuevas preferencias de los consumidores.

Más litros exportados, pero menos dólares

La pérdida de valor es uno de los datos más preocupantes del balance anual. Entre enero y septiembre, Argentina exportó 148 millones de litros de vino, un 3,2% más que en igual período de 2025. Sin embargo, la facturación cayó un 4,7%, hasta los US$ 474,4 millones.

El precio promedio de exportación pasó de US$ 3,47 por litro a US$ 3,20, una reducción del 7,6%. La situación fue más pronunciada en los vinos a granel, cuyo precio promedio descendió de US$ 0,98 a US$ 0,80 por litro, una caída del 18,6%.

El crecimiento de las cantidades exportadas se explica fundamentalmente por los vinos de menor valor. Mientras los envíos a granel aumentaron un 24,5% en los primeros nueve meses, las exportaciones de vino fraccionado retrocedieron un 3,1%.

La diferencia es significativa porque no es lo mismo exportar más vino que conseguir mayores ingresos por esas ventas. El crecimiento de los volúmenes, acompañado por una reducción de los precios, puede traducirse en una presión adicional sobre los márgenes de rentabilidad de las bodegas.

Los vinos varietales, entre los más afectados

El deterioro también alcanzó a uno de los segmentos más importantes de la vitivinicultura argentina: los vinos varietales.

Durante el primer semestre habían registrado un crecimiento del 6,5% en volumen. Sin embargo, entre julio y septiembre sus exportaciones retrocedieron 17,9% respecto del mismo trimestre de 2025.

La caída terminó revirtiendo el resultado positivo inicial y dejó el acumulado de los primeros nueve meses con una disminución del 2,5%.

El dato merece especial atención porque los varietales, particularmente el Malbec, constituyen uno de los principales instrumentos de posicionamiento internacional del vino argentino.

En contraste, los vinos sin mención varietal acumularon un crecimiento del 42,2% en volumen, impulsados principalmente por los envíos a granel, aunque su facturación disminuyó un 1,3%.

Mendoza concentra el impacto de la crisis exportadora

La evolución del comercio exterior vitivinícola tiene consecuencias directas para Mendoza, que durante septiembre concentró el 93,8% del volumen y el 94% de la facturación de las exportaciones argentinas de vino.

El retroceso no afecta únicamente a las grandes bodegas. Sus consecuencias potenciales alcanzan también a los establecimientos elaboradores, productores de uva, transportistas y proveedores de bienes y servicios.

Cuando las bodegas enfrentan menores precios internacionales, dificultades para colocar su producción y mayores costos operativos, se reduce su capacidad para mejorar los valores que pagan por el vino de traslado y la materia prima.

En ese contexto, los productores primarios pueden terminar absorbiendo parte de las dificultades comerciales de una cadena en la que suelen tener menor capacidad de negociación.

Un desafío que va más allá de los volúmenes

La recuperación de septiembre representa un alivio, pero todavía no modifica el panorama general.

El desafío para la vitivinicultura argentina no consiste solamente en recuperar los volúmenes exportados, sino en recuperar mercados y valor agregado. Sin una mejora sostenida de la competitividad y de los ingresos por exportaciones, vender más litros podría seguir siendo insuficiente para mejorar la situación económica de las bodegas y, especialmente, de los productores mendocinos. FUENTE: SITIO ANDINO